El Barómetro de Salario Emocional superó ampliamente nuestras expectativas y aportó un lenguaje en común para iniciar diálogos honestos sobre nuestras emociones. A partir de ese diagnóstico emocional certero que reunió el sentir de todos, nos comprometimos a generar espacios con continuidad para mejorar el salario emocional, actuar a partir de esas recomendaciones y seguir promoviendo el bienestar a la interna de nuestra empresa, para medir a los 6 meses nuevamente nuestro salario emocional y comprobar la evolución. Por otra parte, nos permitió tomar conciencia de la co-responsabilidad que implica el salario emocional, que requiere del compromiso de cada persona, los líderes, y la organización.
Por citar un ejemplo concreto, tomamos conciencia de que la firma emocional de nuestra empresa es el disfrute, y que el factor pertenencia estaba bastante por debajo del disfrute, cuando a menudo son factores que van de la mano. Esa disonancia nos llevó a plantearnos, como grupo, desarrollar acciones simples pero efectivas como instancias de reuniones semanales con el objetivo de llevar a otro nivel superior la inspiración y la pertenencia de todo el equipo. Sabemos que a través de estas instancias, y tomando acción sobre otras oportunidades que nos hizo vislumbrar el Barómetro de Salario Emocional, podemos potenciar la creatividad de la organización a otro nivel. Y en el camino, a modo de efecto dominó, fortalecer nuestra dirección, propósito y el crecimiento personal a través de estas acciones. El Salario Emocional está despertando posibilidades muy interesantes para todos nosotros.