Cuando me invitaron a responder el “Barómetro de salario emocional” creí que la retroalimentación que recibiría de ello iría encaminada exclusivamente a proporcionarme un “indicador” de qué tan satisfecho o insatisfecho me encontraba en mi ámbito laboral y mi sorpresa fue inmensa al recibir un cuestionamiento profundo, de fondo, con respecto al sentido que le estoy dando a mi existencia y a qué tan congruente estoy siendo con ello en la manera de vivir mi vida, así como con respecto a la fidelidad con mi ritmo y armonía interiores. Muchísimas gracias, Barómetro de Salario Emocional, por este invaluable obsequio de vida.