El Salario Emocional son los beneficios no económicos o emocionales que obtenemos del trabajo, que nos motivan, cambian nuestra percepción del trabajo y nos llevan al desarrollo personal y profesional.

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Tu Mindset (Mentalidad) Importa

«No podemos resolver nuestros problemas con el mismo pensamiento que utilizamos cuando los creamos».

 Albert Einstein

Qué es un Mindset o una Mentalidad

Todas las personas que conoces y con las que te encuentras tienen una mentalidad específica que configura la forma en que damos sentido al mundo y a nosotros mismos. Aunque no seas consciente de ello, tienes una mentalidad específica que influye en cómo piensas, sientes y te comportas en cualquier situación y en cualquier entorno en el que te encuentres. También influye en cómo percibes determinadas situaciones o acontecimientos a los que te enfrentas en tu vida. Una mentalidad básicamente es un conjunto de creencias, actitudes, sentimientos, emociones y conocimientos que tenemos en nuestra mente y que determinan las decisiones que tomamos en la vida. Se podría decir que la mentalidad que tenemos es la lente a través de la cual no sólo percibimos nuestra realidad, sino que también la creamos y, por tanto, nuestro futuro. Hay una serie de factores que influyen en nuestra mentalidad, directa o indirectamente:

Algunas características sobre nuestras Mentalidades:

  • Se derivan de nuestra propia educación, experiencias pasadas, entornos de aprendizaje, creencias religiosas, normas sociales y cultura.
  • Nuestras mentalidades son subjetivas, son únicas para cada uno de nosotros y lo más probable es que afecten no sólo a los resultados de determinadas situaciones, sino también a cómo nos relacionamos con otras personas. 
  • Determinan cómo afrontamos la adversidad, las amistades, los compañeros y el trabajo.

Hay una diferencia entre tener una mentalidad fija y una mentalidad de crecimiento. Según el libro de la psicóloga de Stanford Carol Dweck «Mindset: La nueva psicología del éxito», habla del papel fundamental que tienen nuestras mentalidades en nuestras vidas y de cómo éstas influyen en el éxito que queremos alcanzar. En su libro también describe las diferencias que existen entre tener una mentalidad fija y una mentalidad de crecimiento. Describe que tener una mentalidad fija es la creencia de que nuestra inteligencia, talentos y otras habilidades están grabados en piedra, es decir, son inamovibles. En cambio, tener una mentalidad de crecimiento significa que crees que, con esfuerzo, perseverancia y determinación, puedes desarrollar tus cualidades naturales y las creencias que tienes sobre ti mismo, los demás y tu entorno. Según ella, tener una mentalidad de crecimiento tiene enormes beneficios, como mejorar tu autoestima, estar más abierto a aprender nuevas habilidades, aceptar nuevos retos, encontrar nuevas oportunidades y buscar feedback. 

Un ejercicio para analizar tus creencias

Incluso podríamos decir que la perspectiva y visión que tienes de tu vida depende en gran medida de tus creencias y mentalidad, y éstas han sido moldeadas por las decisiones que tomaste según las oportunidades que se te presentaron de acuerdo con tus circunstancias individuales. Por supuesto, hay ciertas situaciones que escapan a tu control y que no se pueden cambiar, pero hay otras que definitivamente están bajo tu control y son las que se pueden moldear e influenciar. Muchas de tus creencias han influenciado tus decisiones y te han ayudado a llegar a donde estás ahora, influyen en tu forma de pensar, en tu confianza y en cómo te mueves por la vida. Te invito a que pruebes el siguiente ejercicio: 

Paso 1: Lee las siguientes palabras: 

  • Éxito
  • Cómo deben ser las mujeres o los hombres…
  • Sobre mostrar emociones en el trabajo
  • Fracaso 
  • Trabajador

 

Paso 2: Elige ahora una de las palabras anteriores para responder a lo siguiente: 

  • ¿Qué significa para mí ….?
  • De …, ¿qué es lo que más me molesta / afecta?
  • ¿Qué es importante para mí de ….?
  • ¿Qué es lo peor de ….?
  • ¿Qué dice …. sobre mí?
  • ¿Qué tiene de malo …..?
  • ¿Qué tiene de bueno …..? 
  • ¿Qué valores se asocian a esta palabra?
  • ¿Cuál es el primer recuerdo, imagen o metáfora que te viene a la mente cuando piensas en esta palabra?

 

Paso 3: ¿Cómo reflejan tu realidad las creencias y valores que atribuyes a estas palabras concretas que has elegido? ¿Cómo te hacen sentir sobre ti mismo? ¿Cómo han definido el camino que has seguido hasta ahora? ¿O dónde te encuentras en este momento? ¿Cuáles de estos valores y creencias crees que están arraigados en ti y cuáles crees que se pueden cambiar?

Descubrirás que algunos de los efectos de estas creencias son positivos o que estás contento con la forma en que te han ayudado a alcanzar tu estado actual. Al mismo tiempo, puede que haya otros resultados de los que no estés tan contento. Ser consciente de qué creencias están dando forma a tu realidad es el primer paso para cambiarlas, si así lo deseas.

Nuestras creencias sobre el Trabajo y cómo influyen en nuestra realidad

De acuerdo a una búsqueda rápida en Google, las palabras más comúnmente relacionadas con el trabajo son las siguientes: 

Labor, faena, esfuerzo, fatiga, carga de trabajo, sudor de la frente, industria, servicio, machacar, trabajo de burro, trabajo de pala, grasa de codo, tarea, deberes, asignaciones, encargos, proyectos. 

Te habrás dado cuenta de que muchas de estas palabras no son ni positivas ni agradables. Para muchas personas es un reto construir una identidad positiva en su relación con el trabajo. En muchos sentidos, esto es un producto natural de nuestro pasado, de nuestras experiencias escolares y laborales, ya que en muchos casos no fuimos guiados ni apoyados para utilizar nuestro genio, creatividad y talentos para realizar el trabajo requerido. Más bien, la experiencia más común es ser canalizados a través de un sistema que nos coloca en ranuras ordenadas como engranajes en una compleja pieza de maquinaria. Por eso nos resulta muy fácil tomar todo lo que percibimos y creemos sobre el trabajo como dado, como inevitable, como intrínseco, como «la forma en que es y siempre ha sido» y que no puede cambiarse. En otras palabras, tenemos una mentalidad fija de lo que es el trabajo y de lo que se supone que aporta a nuestras vidas. Esta mentalidad que tenemos hacia el trabajo y nuestra experiencia laboral configura nuestra realidad en el trabajo. Influirá en cómo nos sentimos cuando vamos a trabajar, cómo hablamos de ello y cómo experimentamos el tiempo que pasamos en el trabajo. Para la mayoría de la gente, el tiempo que pasamos en el trabajo sólo tiene un objetivo final, que es ganar dinero y poco más. Nadie se opone a ganar dinero mediante el trabajo. Al contrario, todo el mundo debería tener una remuneración justa de acuerdo con su experiencia, habilidades, talentos, competencias y responsabilidades. Hace poco me entrevistó Aoife O’Brian para su podcast «Happiness at Work» y al final de la entrevista me preguntó «¿Qué opinas de la felicidad en el trabajo?». Mi respuesta fue: «Creo que la felicidad en el trabajo ocurre cuando sientes que el tiempo que pasas en el trabajo es tiempo bien empleado». 

Creo verdadera y profundamente que si pensamos que estamos malgastando nuestro valioso tiempo en el trabajo estamos regalando nuestro bien más preciado. Teniendo en cuenta que el tiempo es nuestro activo más valioso y estudiando encuestas recientes sobre el compromiso en el trabajo, podemos ver que en el mundo desarrollado vivimos en una época en la que prevalece la sensación de que estamos malgastando nuestro activo más valioso. Estamos gastando el tiempo sin ser conscientes de adónde va o cuál es el sentido de este tiempo dedicado al trabajo. Parece que, en lo que respecta al trabajo, hemos llegado a aceptar el concepto de «sin dolor no hay ganancia» como el camino adecuado hacia el éxito y la prosperidad. Tenemos la sensación de que debemos resistir con la esperanza de que, algún día, podamos hacer lo que queremos porque hemos «pagado nuestras deudas».  Y así, inevitablemente, nos atrincheramos esperando que algún día llegue nuestro momento como recompensa por todos los sacrificios que hemos hecho. Por fin podremos vivir la vida que siempre hemos deseado y hacer el trabajo con el que hemos soñado todos estos años.

Sin duda, por eso tantas compañías de seguros y de planificación de la jubilación recurren a imágenes de parejas jubiladas descansando en un barco en alguna isla tropical, o tomando clases de baile de salsa antes de disfrutar de una noche en la ciudad.

En cada caso, el mensaje es claro: podemos vivir la vida que realmente queremos… pero sólo después de habernos comprometido a dedicar la mejor parte de nuestra vida actual a realizar un trabajo que quizá no sea lo que habíamos planeado o deberíamos hacer.

Desde este punto de vista, no es demasiado sorprendente que hayamos creado una connotación negativa en torno a la palabra «trabajo», ya sea como verbo o como sustantivo.

The world in which we live didn't have to be the way it is. People made it what it is and people can change it Creo que nos falta una pieza clave del rompecabezas sobre cómo queremos pasar nuestras vidas y nuestro futuro. Si no queremos que los empleados sean vistos como objetos y no queremos ser vistos o tratados como objetos, debemos cambiar nuestra mentalidad hacia el trabajo. Debemos adoptar un enfoque holístico y abrazar toda nuestra singularidad como seres humanos. La realidad es que, como seres humanos, tenemos otra serie de necesidades que deben satisfacerse, como las biológicas, psicológicas, emocionales, interpersonales, sociales, de valores, estéticas y espirituales. Estas necesidades no sólo pueden satisfacerse en nuestra vida fuera del trabajo, sino que también deben tenerse en cuenta durante el tiempo que pasamos en el trabajo. Esto significa que en el lugar de trabajo, como en cualquier comunidad humana, nosotros (el empleado) necesitamos encontrar el espacio que nos permita facilitar y promover nuestro desarrollo integral como persona en todas estas dimensiones. Si no lo encontramos en el trabajo, tenemos que empezar a crearlo. Como dijo Yuval Noah Harari en una entrevista «El mundo en el que vivimos no tiene por qué ser como es. La gente lo hizo como es y la gente puede cambiarlo». Esto deja en nuestras manos el futuro de nuestra experiencia en el trabajo. 

 Introducir el concepto de Salario Emocional como un tema a evaluar y considerar cuando hablamos del trabajo puede realmente dar forma a nuestra experiencia en el trabajo y a cómo nos relacionamos con él. 

Tenemos que tener en cuenta que este cambio de mentalidad sobre el trabajo es una tarea que concierne a todas las partes implicadas. ¿Qué creencias tenemos sobre nuestra propia empresa o sobre las personas a nuestro cargo? ¿Qué pensamos sobre su desarrollo personal y profesional en su tiempo de trabajo? Por otra parte, como empleados o autónomos, ¿con qué creencias entramos en nuestros lugares de trabajo? ¿Con qué creencias iniciamos nuestras tareas? ¿Qué creencias y valores atribuimos a nuestra forma de relacionarnos con la gente en el trabajo y cómo influyen en los resultados que obtenemos?  La corresponsabilidad (entre empleados, líderes y la organización) es clave y es fundamental para la forma en que queremos configurar nuestro trabajo. 

Al implantar este punto de vista en el lugar de trabajo, creo que paso a paso la consecuencia será la mejora de la sociedad en su conjunto.

A medida que empecemos a forjar nuevas creencias sobre lo que implica el trabajo y sus posibilidades, surgirán nuevas oportunidades. Imagina por un momento que el trabajo pudiera ser un lugar donde explotar tu creatividad, crecer a nivel personal y tomar conciencia de lo importante que es tu trabajo para el desarrollo de tus conexiones sociales o tu crecimiento social. Si empezamos a ser conscientes de todos los beneficios que es posible obtener del trabajo más allá de los económicos, nos daremos cuenta de que las posibilidades de crecimiento continuo son inmensas. Cuanto más conscientes seamos de estos beneficios, más los apreciaremos, y cuanto más los apreciemos, más buscaremos esos beneficios. Empezamos a ver el trabajo no sólo como un lugar donde se realiza una transacción, sino que se convierte en una plataforma para nuestro crecimiento personal y profesional. Un escenario para encontrar recursos, personas, conocimientos y un espacio que nos permita convertirnos en la persona que queremos ser. Pero, de nuevo, esto requiere ser conscientes de nuestra mentalidad sobre el trabajo, examinar qué nos aporta el trabajo más allá del aspecto económico, asumir la propiedad de nuestras acciones, la responsabilidad de sus consecuencias y prever las posibilidades de adquirir nuevos conocimientos y nuevas experiencias a partir de él.

Tenemos que tener en cuenta que un cambio de mentalidad no se produce al girar una moneda. Es un viaje a largo plazo. Un viaje cotidiano. Un viaje en el que lo que importa no es el destino, sino el viaje en sí. 

La cuestión es cómo y dónde podemos iniciar este viaje. ¿Cómo podemos empezar a asumir la propiedad y la responsabilidad de la mentalidad que tenemos sobre el trabajo y empezar a actuar para cambiarla y empezar a transformar nuestros lugares de trabajo? 

Cómo pueden ayudarte en el trabajo los Factores del Salario Emocional

 

10 Factores del Salario EmocionalLos diez factores del Barómetro de Salario Emocional son una base estupenda para empezar. Para empezar a cuestionar las creencias que tienes respecto a tu trabajo y notar alguna mejora. 

Echa un vistazo a los 10 factores del Barómetro de Salario Emocional y hazte las siguientes preguntas: 

  • ¿Cómo se hace realidad cada uno de estos factores en tu trabajo? 
  • ¿Cuál te gustaría mejorar o tener más? 
  • ¿Cuáles son las creencias que tienes sobre este factor? Por ejemplo, si eliges la creatividad, algunas creencias posibles podrían ser que te juzgarían, o que no podrías expresar tus ideas por miedo al rechazo, que podrías fracasar, que tu trabajo no requiere que seas creativo. 

Por cada creencia negativa que tengas hacia el factor, intenta crear una creencia alternativa. Siguiendo con el ejemplo de la Creatividad, podría ser: 

  •  «Podría ser juzgado» Creencia alternativa: No es mi trabajo hacer que todos en la vida sean como yo. Soy único y no habrá nadie como yo.  
  •  «Me pueden rechazar» Creencia alternativa: El rechazo forma parte de la vida y, para avanzar con mis ideas, necesito preguntar. La palabra no no es mortal.
  • «Podría fracasar» Creencia alternativa. El miedo no es real. Está en mi mente y sólo me impide hacer algo que es importante para mí.
  • Mi trabajo no requiere que sea creativo. Creencia alternativa: Tu perspectiva es única e incluso si tu trabajo no requiere que seas creativo, todo el mundo puede beneficiarse de algunas de tus grandes ideas.

 

Tus creencias – Tu carrera

 

Las creencias que tienes sobre tu trabajo y los beneficios que éste puede proporcionarte tienen una enorme influencia en tu forma de sentirte y de comprometerte en el trabajo. Recuerda que tus creencias impulsan tus sentimientos y emociones, que a su vez impulsan e influyen en tu comportamiento y tus acciones. 

Si quieres saber cómo integrar el Salario Emocional en tu lugar de trabajo, no dudes en ponerte en contacto con nosotros aquí.

Preguntas más frecuentes

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