Eggs showing different emotions

En este blog me centro en LA pregunta que inició nuestra investigación sobre el Salario Emocional, los conceptos erróneos existen en torno al término y por qué la medición de los beneficios emocionales que obtenemos del trabajo es un factor clave en la forma en que vemos el trabajo hoy en día.

¿Por qué trabajamos?

Empezamos a investigar sobre el término Salario Emocional después de hacernos la siguiente pregunta: ¿Por qué trabajamos? Si eliminamos el factor económico de la ecuación, ¿con qué nos quedamos? Si pasamos tanto tiempo en el trabajo y tiene un impacto tan importante en nuestras vidas, ¿no hay algo más que obtengamos del trabajo aparte del aspecto económico?

Y cuando hablo de eliminar el “aspecto económico” nos referimos a todo el aspecto económico, incluida cualquier retribución flexible (tickets restaurantes, seguros, fondos de pensión, etc.) que forman parte de la compensación total. Estos paquetes de retribución flexible constituyen un grandísimo beneficio para los empleados de una organización y por ninguna manera, queremos minimizar su importancia.

Nuestra intención al introducir el término Salario Emocional es analizar el trabajo desde una perspectiva puramente emocional. Cuando la gente piensa en su trabajo, queremos que tome en consideración todas las otras posibles ganancias de las que nadie habla. ¿Por qué? Por que son ganancias que son verdaderamente importantes para nuestro bienestar general,  nos motivan, cambian nuestra percepción del trabajo y nos conducen a nuestro desarrollo personal y profesional.

Los Beneficios Emocionales que percibimos del trabajo

El término Salario Emocional se refiere a aquellos beneficios emocionales que percibimos del trabajo. Es decir, todos aquellos beneficios no económicos que que obtenemos del trabajo adicionales a nuestro salario a final de mes.

Cuando hablamos del término en eventos, sesiones de formación, presentaciones o incluso en conversaciones privadas, siempre encontramos un gran interés del público. Las personas siempre quieren saber más del tema, los elementos que lo constituyen y los beneficios de tomar en consideración.  Especialmente cuando analizamos el trabajo hoy en día y el rol del trabajo en el futuro.

Sin embargo, algunas personas tienen cierto escepticismo cuando hablamos de los beneficios emocionales que percibimos del trabajo. No consideran que estos beneficios sean importantes o relevantes cuando se habla del trabajo.  Ambas reacciones son normales ya que el trabajo nos afecta a todos. Pasamos mucha parte de nuestras vidas trabajando y cuando nos encontramos trabajando experimentamos una variedad de sentimientos positivos y negativos.

Los factores que constituyen el Salario Emocional

Nuestra investigación nos ha permitido reconocer 10 factores que constituyen los beneficios emocionales que obtenemos del trabajo. Sin embargo, como todos somos individuos únicos, cada uno de nosotros tendrá una puntuación diferente en el Salario Emocional. Es decir, todos y cada uno de nosotros necesitaremos, valoraremos y apreciaremos diferentes aspectos emocionales del trabajo y daremos diferentes niveles de importancia a cada factor.

A pesar de este aspecto subjetivo, al analizar un grupo específico, podemos analizar los datos e identificar patrones que indican tendencias, problemas, áreas a mejorar, así como áreas a celebrar.

De esta manera, el Salario Emocional ya se vuelve algo más tangible y algo que nos aporta soluciones a los objetivos de nuestras estrategias de negocio. Tenemos así un beneficio a doble partida.

  1. A medida que los individuos empiezan a tomar conciencia de su Salario Emocional y sus consecuencias a nivel personal, profesional y social, empezarán a asumir la responsabilidad de su Salario Emocional y su futuro profesional. Y comenzarán a florecer en él.
  2. Como consecuencia de esto, la organización crece también teniendo en cuenta el Salario Emocional de las personas que trabajan para ella.

¿Es el Salario Emocional solo algo “bueno para tener”?

El conocer, medir y tomar conciencia de los beneficios emocionales que obtenemos del trabajo es crucial para nosotros como individuos y para las organizaciones. Nos permite tomar en consideración los siguientes aspectos del trabajo:

  1. La posibilidad de ver el trabajo como una plataforma para crecimiento personal y profesional
  2. El impacto emocional que la compleja relación empleador / empleado tiene en una persona.
  3. El impacto en la salud que el trabajo tiene como resultado de las emociones que experimentamos en el trabajo (como, por ejemplo, falta de sueño, estrés, dolores musculares, dolores de espalda, etc.)
  4. Que las necesidades o expectativas que un empleado tiene del trabajo van más allá del aspecto puramente económico;
  5. Los grandes beneficios para la organización y para el negocio que se pueden obtener si se toman en cuenta estos aspectos.

El decidir no ver estos aspectos emocionales del trabajo refleja también los valores de una generación. Muchas de las personas que se encuentran ahora en posiciones de liderazgo tienen ahora entre 45 y 60 años. Muchos de ellos crecieron con los valores de “éxito” de las décadas de 1980 1990. Es decir,  tener tener ganancias y beneficios a cualquier costo y año tras año, en muchos casos anulando o ignorando completamente el costo o impacto emocional que el trabajo tiene en las personas.

Con esta filosofía nos encontramos con una generación de líderes en la que para muchos de ellos es normal ignorar el impacto emocional que pueden tener en los equipos decisiones como fusiones, cambios de liderazgo, formas de liderazgo, estructuras, etc.

5 Razones para integrar el Salario Emocional en tu Organización

5 razones para conocer tu salario emocional

¿Un Salario Emocional Bajo es igual a un Impuesto Emocional?

La relación que tenemos con el trabajo es una relación compleja. Es una relación donde existen un sin número de emociones a lo largo del día, tiene sus altos y sus bajos.

La palabra salario se refiere a una retribución que percibimos al trabajar. Esta retribución solo se ha referido hasta ahora a la parte económica, pero la pregunta es por qué no ver, considerar, sopesar, medir y valorar también el aspecto emocional. ¿Cuál es ese Salario Emocional que estamos percibiendo? O, para verlo desde otra perspectiva, ¿Cuál es el Salario Emocional que no estamos percibiendo y por lo tanto estamos pagando un impuesto emocional por trabajar?

¿Qué medimos exactamente cuando hablamos de Salario Emocional?

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Generalmente cuando hablamos el Salario Emocional enalizamos lo siguiente:

  1. Los factores que componen el Salario Emocional;
  2. Hasta qué punto percibimos estos factores;
  3. Las oportunidades que existen y se ofrecen en el trabajo y que posiblemente no estamos aprovechando;
  4. Aquellos aspectos que no estoy recibiendo y que son importantes para mi y que me están afectando emocional y físicamente.

queremos analizar y comprender los beneficios que percibimos del trabajo. Puede pensarse que al hacerlo estamos siendo compulsivamente optimistas, que nos ponemos unas gafas de color de rosa e ignoramos la realidad de muchas personas en el trabajo. Cuando analizamos nuestro Salario Emocional, exploramos lo siguiente:

La comprensión de todos estos factores, oportunidades y aspectos es lo que constituyen los beneficios emocionales que percibimos del trabajo. Cuando hacemos este análisis, nuestra percepción de nuestro trabajo cambia. Nos damos cuenta de lo que tenemos, pero también nos damos cuenta de aquello que no tenemos y cómo eso nos afecta física y emocionalmente.

Salario Emocional y el Futuro del Trabajo

Solo cuando realizamos este análisis y esta valoración de aspectos positivos y negativos nos damos cuenta de que nuestro trabajo es nuestra responsabilidad. Somos nosotros los que finalmente tomaremos las decisiones que consideremos apropiadas para nosotros, para nuestro futuro profesional y para nuestro bienestar en general.

Como nos comentó una persona después de realizar el Barómetro “No era yo consciente que se podía percibir esto en el trabajo”. Lo que no se visibiliza no se puede cambiar. Esto es crucial cuando hablamos de medir el Salario Emocional, hay que ser consciente de todos los factores que pueden componer tu Salario Emocional y buscar oportunidades para encontrarlos.

Porque, en última instancia, la única persona que sabe lo que quiere obtener (o no) emocionalmente del trabajo eres tú mismo. Tu eres la única persona que puede y debe sopesar lo que recibe económica y emocionalmente del trabajo y decidir si estás satisfecho con lo que estás recibiendo o si deseas cambiarlo.

Esto es especialmente importante cuando hablamos del futuro del trabajo, particularmente cuando veamos lo que ha sucedido después de la pandemia. La inestabilidad económica que probablemente continúe significará que las organizaciones serán cada vez menos capaces de ofrecer a sus empleados una plataforma profesional segura. La carrera y las decisiones futuras están en nuestras manos.

Los aspectos emocionales que percibimos del trabajo serán un aspecto esencial a tener en cuenta en el futuro, tanto para las personas como para las organizaciones.

Algunas preguntas finales para ti

Cuando reflexionas sobre tu Salario Emocional, ¿consideras que tu Salario Emocional es alto o bajo? ¿Qué puedes hacer al respecto?

Cuando reflexionas sobre el Salario Emocional de tu equipo, empresa u organización, ¿consideras que es alto o bajo? ¿Cuáles son las consecuencias de esto y qué puedes hacer al respecto?

Si deseas obtener más información sobre tu Salario Emocional o el Salario Emocional en tu equipo u organización, es posible que te interese el Barómetro del Salario Emocional. El Barómetro de Salario Emocional es una herramienta única que mide el Salario Emocional de una persona y proporciona un puntaje general para el Salario Emocional junto con un puntaje para cada uno de los 10 factores además de un detallado informe personalizado, así como un plan de acción individual. Puede encontrar más información sobre la herramienta aquí.

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