En qué nos equivocamos con el término Salario Emocional (y 3 formas de mejorarlo)

El Salario Emocional es un concepto que despierta un gran interés y la mayoría de los líderes en las organizaciones están de acuerdo en que es un aspecto importante para el éxito. Cada vez más el concepto se está convirtiendo en parte de nuestro lenguaje y de las discusiones sobre nuestro trabajo y  bienestar laboral. En algunos círculos incluso, se relaciona con la felicidad en el trabajo. Sin embargo, es un concepto nuevo y todavía existen ideas equivocadas al respecto. A veces se sigue confundiendo con la remuneración o las prestaciones flexibles o no vemos el beneficio inmediato de introducir tal concepto en nuestros equipos u organizaciones. Estos malentendidos hacen que a veces nos sea difícil introducirlo y asegurar que este concepto se vea como un elemento constante de nuestra vida laboral. 

El manejo de las emociones es una parte importante de nuestras vida. Las emociones no sólo están influenciadas por el trabajo que tenemos y los roles sociales que ocupamos, sino que también influyen en quiénes somos, cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nos ven los demás.

El éxito en el trabajo en muchas áreas se ha atribuido a la inteligencia emocional y la investigación también muestra que la capacidad de ser emocionalmente inteligente puede tener un impacto positivo en el rendimiento de la organización. Esto es comprensible, ya que la consciencia de uno mismo es uno de los componentes más importantes de la inteligencia emocional. También se atribuye al éxito porque a través de la Inteligencia Emocional claramente se puede saber cómo los sentimientos tienen un impacto en el desempeño. Si conocemos cuáles son nuestras emociones y sabemos cómo las podemos controlar, podremos evitar más fácilmente aquellas situaciones en las que nuestras emociones nos controlan.

La inteligencia emocional se puede definir como “la capacidad de sentir, comprender y aplicar efectivamente el poder y la perspicacia de las emociones como fuente de energía humana, información, conexión e influencia” (Cooper y Sawaf, 1997; xiii; énfasis en el original). Dicho esto, ¿qué tiene que ver la Inteligencia Emocional con el Salario Emocional? Bueno, ambos conceptos están fuertemente interrelacionados. Cuando nos damos cuenta de todos los beneficios no económicos que obtenemos de trabajar (Salario Emocional), y cómo estos beneficios influyen en nosotros mismos y en nuestro bienestar, nos permite extender nuestra inteligencia emocional de manera que a través de ella, tenemos la oportunidad de tomar consciencia de aquello que estamos recibiendo, cambiar nuestra percepción actual del trabajo hacia una percepción más objetiva, asumir la responsabilidad de nuestras emociones hacia nuestro trabajo y tomar las medidas que consideremos necesarias. Esta consciencia y agudeza sobre nuestras emociones serán entonces una fuente de posibilidades que conducen a un mayor desarrollo personal y profesional.

La capacidad de adoptar una mentalidad en la que siempre exista la posibilidad de crecer es un prerrequisito de nuestra época. El futuro del trabajo y del trabajo como lo conocemos está cambiando y cambiará aún más. Para sobrevivir y poder prosperar en este entorno incierto, todos debemos aspirar a seguir evolucionando y creciendo. Cuantos más recursos tengamos para hacerlo, mejor, y es aquí  cuando la consciencia de nuestro Salario Emocional se convierte en un aspecto de suma importancia a considerar.

 

Algunos conceptos erróneos y creencias que hemos enfrentado a través de nuestra investigación y nuestro trabajo son los siguientes:

 

1 | La creencia de que el Salario Emocional depende completamente de factores externos y no hay nada que se  pueda hacer al respecto.

Sabemos que no todas las personas sienten que son felices en su trabajo. Todos conocemos a personas o amigos que están atrapados en un trabajo que odian o tienen un salario muy por debajo de sus necesidades económicas, madres y padres obligados a trabajar más de lo que les gustaría, requisitos de trabajo que son muy exigentes física y mentalmente, jefes que se comportan de manera poco profesional o equipos desafiantes. El daño que cualquiera de tales situaciones le hace a una persona puede ser considerable. Es tóxico y puede agobiar. Sí, los factores externos son de gran importancia, pero también las decisiones que tomamos hacia estas situaciones son igualmente importantes. La situación laboral puede ser menos que deseable, pero ¿cuáles son aquellos aspectos que sí están funcionando? Según nuestra investigación, diez factores constituyen el salario emocional, no solo uno, dos o tres. El primer paso para tomar medidas y cambiar cualquier situación para poder  sentirse en control es estar consciente de aquellos elementos que carecemos y también de aquellos que nos satisfacen.

Si comenzamos a tener esta actitud, nuestro Salario Emocional nos pertenecerá a nosotros y no a factores externos: comenzaremos a controlarlo. ¿Cuáles son esos aquellos elementos del Salario Emocional que si están funcionando en este momento? ¿Cómo puede tener en cuenta esos elementos para dar el primer paso hacia un futuro deseado? ¿Cuál sería el primer paso que solo usted puede tomar para cambiar?

 

2 | La creencia de que su Salario Emocional es inamovible y estático.

Todo lo que usted hace, y literalmente me refiero a todo lo que hace y dice en el trabajo, tendrá un impacto en tu Salario Emocional y el Salario Emocional de los demás. Algunos días será alto y otros será bajo. Cambia y fluctúa según el día, las demandas de su trabajo y cómo usted ve y percibe estas demandas.

Piénse por un instante. Usted pasa de 4 a 12 horas al día en el trabajo, según su puesto, sus exigencias y requisitos laborales. Durante ese tiempo usted pasa por una enorme cantidad de sentimientos, emociones y experiencias. Interactúa con otros en diversas situaciones y normalmente reacciona impulsivamente a esas situaciones sin pensar en cómo una situación particular afecta sus sentimientos o emociones o los sentimientos y emociones de las demás personas con las que interactúa. Todos hemos estado en un situaciones donde algo salió mal y, si hacemos una reflexión honesta, a veces no sabemos si inconscientemente nosotros mismo creamos esa situación o si realmente estaba fuera de nuestro control. Si soy honesta conmigo misma, en aquellas situaciones que me salieron mal, yo puse mi grano de sal para que la situación acabara como acabó.

Teniendo esto en cuenta, tenga en cuenta cómo cada decisión que usted tome va a influir en su Salario Emocional y el de los demás. Cada cambio de carrera, cambio en la administración o el país en el que trabaja tendrá un impacto en su Salario Emocional. Al estar consciente de las fluctuaciones de nuestro Salario Emocional, podremos ser más proactivos y conducirlo hacia el camino que deseemos tomar.

 

3 | Cinismo hacia el término Salario Emocional

Puede pensar que el Salario Emocional es una palabra de moda y que es el nuevo “tema” para aumentar las ganancias o para tener una buena excusa para dejar de aumentar los salarios económicos. Los “programas de bienestar de los empleados” son omnipresentes, y muchas organizaciones ofrecen regularmente beneficios como yoga, suscripciones al gimnasio y fruta gratis o subsidiada para el desayuno. Estos programas son atractivos y estoy convencida de que fueron creados y desarrollados con una buena intención. Después de todo, cuestan recursos que podrían haberse asignado a otro lugar. Sin embargo, cuando leemos artículos sobre el tema también relacionan estos programas con el término “desempeño laboral”, que nos transmite el mensaje de que los empleadores sólo están invirtiendo en esos programas para que los empleados trabajen más, pasen más horas en la oficina y, a su vez, hagan que la empresa sea más rentable. Y tenemos la sensación de que no vamos a ser los beneficiarios de esta rentabilidad. Entonces, al final, da la sensación de que la intención no era tan buena después de todo.

Aunque algunos de estos argumentos pueden parecer ciertos, comencemos por qué somos cínicos con respecto a estos programas. El cinismo es un mecanismo de defensa o una postura que tomamos para protegernos de algo, ya sea nuestra propia impotencia sobre una determinada situación o un comportamiento repetitivo que sabemos que no funcionó en primer lugar. Esta actitud generalmente es provocada cuando nos sentimos heridos o enojados por algo. Lamentablemente, en algunos trabajos existen demasiadas situaciones que nos hacen enojar. También puede ser que nuestra experiencia laboral nos haya hecho desconfiar de cualquiera de esos programas porque se comunicaron o implementaron incorrectamente. Sin embargo, en lugar de lidiar con estas emociones directamente, las permitimos supurar lo que tiene como efecto que sesga la percepción que tenemos de nuestro trabajo.

 

El Barómetro del Salario Emocional, fue creado como contrapeso a estos sentimientos para:

  1. Poder lidiar con aquellos beneficios que usted obtiene de trabajar (o que no obtiene). Esto  le ayudará a asumir la responsabilidad de su trabajo y le dará una perspectiva objetiva sobre esos beneficios lo cual le permitirá estar en el control de mando y poder crear un plan de acción para su futuro.
  2. Ser capaz de luchar contra el sesgo natural que tenemos hacia la negatividad, ya que siempre prestaremos más atención a las experiencias negativas. Como estamos rodeados de negatividad en las noticias, la política y, básicamente, en todas partes, se convierte en un imperativo psicológico luchar contra esta costumbre que tiene un efecto en nuestra salud, felicidad y nuestro bienestar personal y profesional.

 

Entonces, ¿cómo podemos luchar contra esto? En primer lugar, poniendo al lado el cinismo y comenzando a hacer un plan de acción para desarrollar nuestro Salario Emocional y comprometernos con él. Después de todo, nosotros seremos los principales beneficiarios de hacerlo. Si no funciona en el primer intento, cambie el plan hasta que encuentre una estrategia que funcione para usted. Porque básicamente, es SU Salario Emocional, y lo que es importante para usted será diferente a otra persona. Y lo que funciona para usted puede no funcionar para otra persona. Por lo tanto, su plan de acción debe ser exclusivo y único para usted. Es su trabajo, su futuro. Y en el caso de que funcione, ¿por qué no compartirlo? Quizás alguien más pueda beneficiarse de su experiencia.

Empecemos a considerar el Salario Emocional como un sistema de radar altamente sofisticado que nos brinda una meta visión del trabajo en general. Y esta visión nos permitirá ver nuestro trabajo de manera más objetiva lo que nos permitirá tomar las decisiones necesarias y correctas para allanar el camino en el futuro. Recuerde, es SU futuro, por lo tanto, cuantas más herramientas tenga que lo ayuden a tomar consciencia y a facilitar el camino para aprovechar esa oportunidad, mejor. No lo desperdicie.

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Redefine TU trabajo!

Marisa & Clodagh

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